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Archive for 16 diciembre 2009

La ciudad no es una empresa

El manifiesto “no en nuestro nombre” ha sido publicado por un grupo de activistas contra la gentrificación promovida por el estado de Hamburgo. En pocas semanas el manifiesto fue firmado por centenares de activistas e interesados en la política urbana al entrar a la página de internet http://nionhh.wordpress.com/about/. Hace pocos dias fue discutido por el senado hamburgués -sin consecuencias hasta el momento / Versión española de ojal.de /

1. Un fantasma recorre Europa desde cuando el economista estadounidense Richard Florida calculó que solo prosperarán las ciudades en las que la “clase creativa” se sienta bien. „Cities without gays and rock bands are losing the economic development race” [“ciudades sin homos y sin bandas de rock están perdiendo la carrera por el desarrollo económico”] escribe Florida. Muchas metrópolis europeas están compitiendo por ser el lugar en el que esta “clase creativa” se asiente.

En Hamburgo esta competencia entre los asentamientos económicos ha llevado entre tanto a que la política urbana se subordine a la directriz de crearle una imagen a la ciudad [„Image City”]. Se trata de difundir por el mundo la imagen de „una ciudad que pulsa” y ofrece „un entorno estimulante para la gente creativa de todos los colores”. Una agencia de mercadeo que pertenece a la ciudad se encarga de hacerles llegar esta imagen de la „Marca Hamburgo” a los medios de comunicación. La agencia inunda la república con folletos en los que Hamburgo se convierte en un territorio de fantasía, sin contradicciones, pacificado socialmente, con la Filarmonía del Elba y Table-Dance, con Blankenese [pintoresco barrio de ricos con paisaje fluvial] y la Schanze [pintoresco barrio alternativo con paisaje urbano], con agencias y escena artística. Rara vez transcurre una semana sin que se presente un „megaevento fortalecedor de la marca”: Desfile de las Harley Davidson por la calle principal de la zona del puerto, desfile de homos por St. Georg, espectáculos artísticos de la escena no oficial en la Hafen-City, el festival de la Reeperbahn, grandes reuniones de seguidores de clubes y grupos, Cruising Days…

2. Estimados políticos: Nosotros nos negamos a hablar de esta ciudad en términos de mercadeo. Nosotros decimos: Ay! Duele! Dejen esta mierda! No nos harán pasar por estúpidos. Ni queremos ayudar a „posicionar” la zona del puerto como un „barrio multicolor, atrevido, multifacético” ni pensamos en Hamburgo como „agua, apertura al mundo, internacionalidad” ni apoyamos cualquier otra ocurrencia que tengan para llevar la Marca Hamburgo al éxito. Nosotros pensamos en otras cosas. Pensamos en un millón de metros cuadrados de oficinas que están vacías mientras ustedes hacen que se siga construyendo lujosamente en la orilla del rio cerrando la vista hacia él. Nosotros comprobamos que en la parte occidental del centro de la ciudad ya no hay una habitación en un piso compartido que cueste menos de 450€ al mes y prácticamente no quedan pisos con precios por debajo de los 10€ por metro cuadrado. Pensamos también en que en los próximos 10 años el número de los pisos sociales va a reducirse a la mitad. Pensamos en que los pobres, los ancianos y los migrantes tienen que irse al margen de la ciudad porque la política para el otorgamiento de viviendas y las directrices del sistema de ayuda social [Hartz IV] llevan a ello. Nosotros creemos, estimados políticos, que su „ciudad creciente” es en verdad la ciudad segregada, como en el siglo XIX: Los paseos y avenidas para los bien situados, para la plebe los pisos de alquiler a las afueras.

3. Y por esto no participamos en la cruzada publicitaria por la „Marca Hamburgo”. No es que nos hayan invitado amablemente a hacerlo. Por el contrario. No se nos oculta que los recursos financieros públicos para el fomento de la actividad artística, que disminuyen desde hace años, están siendo asignados cada vez más frecuentemente según los criterios del asentamiento económico. Téngase en cuenta Wilhemsburg, la Neue Große Bergstraße, la Hafencity. Como el asno tras la zanahoria tienen que correr los artistas plásticos tras los fondos de fomento artístico y las oportunidades para alquilar provisionalmente espacios que están a disposición allí donde la ciudad necesita revitalizar una zona y atraer a ella inversionistas o habitantes con mayor capacidad de pago. Evidentemente a ustedes les parece cosa que se comprende de por sí el invertir los fondos para cultura „de manera consciente a favor del desarrollo urbano” y para la „imagen de la ciudad”. La cultura debería convertirse pues en el ornamento de una „gentrificación turbo” porque ustedes no quieren esperar largos años hasta que se cumplan los procesos habituales de marchitamiento de un barrio. Qué aspecto debe tener la ciudad después de esa gentrificación se lo puede ver en St.Pauli y en Schanzenviertel: Barrios obreros que con el tiempo llegaron a ser barrios de movida cultural se han convertido rápidamente en zonas residenciales exclusivas con sector acoplado de diversión y compras en el que las franquicias de restaurantes y cafés y las cadenas como H&M ordeñan la manada que busca entretenimiento.

4. La política cultural hamburguesa se ha convertido hace ya tiempo en parte integrante de su estrategia de eventolización. Treinta millones de euros fueron a parar al Museo Militaria para exhibir las posesiones de un gran coleccionista reaccionario. Más del cuarenta por ciento de los gastos para cultura son destinados actualmente a la Filarmonía del Elba. La Secretaría de Cultura ha quedado atrapada en esta tumba de quinientos millones de euros que al ser terminada acogerá lujosamente en el mejor de los casos a megaestrellas del circo internacional de la música clásica y del jazz. Sin tener en cuenta que el símbolo estatuído por la Filarmonía del Elba no deja nada que desear en cuanto a cinismo social: La ciudad hace construír ahí un „proyecto faro” que le ofrece a la aristocracia del dinero un hotel de cinco estrellas y 47 pisos para comprar, mientras que para el pueblo común solo hay una generosa plataforma para contemplar el paisaje. ¡Qué símbolo de la ciudad!

5. A nosotros la „ciudad creciente” nos hace cada vez más difícil encontrar talleres, estudios y salas de ensayo medianamente pagables y poner en funcionamiento clubes y salones de juego en los que no se esté subordinado totalmente al imperativo de la ganancia. Precisamente por esto opinamos que aquella frase de „las escenas vitales, pulsantes” a quien menos le corresponde decirla es a aquella administración de política urbana que le ha entregado a la Secretaría de Finanzas en lo fundamental la decisión de lo que debe pasar con el terreno urbano. Allí donde terrenos del centro de la ciudad pueden ser convertidos en dinero, allí donde hay que hacer más pequeño un parque o hay que quitarle espacio a una zona verde para obtener un nuevo terreno para construcción o allí donde hay que contruír en un terreno que está vacío, allí lanza la Secretaría de Finanzas el anzuelo al rio del mercado de inmuebles y le entrega al mejor postor los terrenos con muy pocas condiciones. Lo que surge de todo esto es una ciudad sin historia y sin cultura, construída por inversionistas en concreto y acero.

6. Nosotros ya hemos entendido: Los que hacemos música, teatro y arte plásticas, los que ponemos discos, los que tenemos tiendas excitantes y traemos la sensación de otra manera de vivir, nosotros tenemos que hacerle el contrapunto a la ciudad de los garajes subterráneos (según escribió la Süddeutsche Zeitung). Nosotros debemos procurar el ambiente, el aura y las actividades de tiempo libre atractivas sin las que hoy no es globalmente competitivo un asentamiento económico. Nosotros somos bienvenidos. De alguna manera. Por un lado. Por otro lado esta reducción del espacio urbano a valor de cambio tiene como consecuencia que nosotros, los que deberíamos atraer la gente, tenemos que irnos porque cada vez hay menos lugares pagables y en los que se pueda tocar y actuar. Entretanto ustedes, estimados políticos de desarrollo urbano, han notado que esto será un problema para su propósito. Pero sus propuestas para una solución no se apartan ni una jota de la lógica de la ciudad empresarial. Un documento reciente del senado de la ciudad anuncia „una apertura y realización del potencial de la economía creativa por medio de un fortalecimiento de su competitividad”. Habrá en el futuro una „agencia creativa” a la que podrán dirigirse los creativos para obtener las ofertas de inmuebles. Quienes no puedan pagar un alquiler deberán hacerse registrar como „artistas jóvenes” y buscar en la „agencia creativa” un lugar no usado/abandonado para usarlo temporalmente. Para este caso hay inclusive una ayuda parcial para el alquiler, pero solo si „la urgencia de la necesidad y la relevancia para el asentamiento creativo están dadas”. No es posible presentar de una manera más clara lo que debe ser la cultura aquí: Debe arrojar profesionalmente ganancias para la „ciudad creciente”.

7. Y en eso no participamos. Es que no queremos recibir de diseñadores de barrios „inmuebles creativos” y „patios creativos” estratégicamente situados. Nosotros venimos de casas ocupadas, de cuartos de ensayo de aire pesado en bunkers, nosotros hemos abierto clubes en subterráneos húmedos y en supermercados abandonados, tuvimos nuestros talleres en edificios abandonados por la administración municipal y preferimos la construcción antigua y no renovada a la renovada porque el alquiler era más barato. Siempre hemos buscado en esta ciudad lugares que habían caído fuera del mercado -porque allí podíamos ser más libres, autónomos, independientes. No queremos ayudar ahora a valorizar esos lugares. No queremos discutir en Workshops de desarrollo urbano cómo queremos vivir. Lo que hacemos en esta ciudad siempre tiene que ver con espacios libres, con contraproyectos, con utopías, con la burla de la lógica del valor y de la del asentamiento económico.

8. Nosotros decimos: Una ciudad no es una marca. Una ciudad tampoco es una empresa. Una ciudad es una comunidad. Nosotros hacemos la pregunta por lo social, que es hoy en las ciudades una pregunta de las luchas territoriales. Se trata de conquistar y defender lugares que hacen la vida digna de ser vivida también para aquellos que no pertenecen al público objetivo de la „ciudad creciente „ Nosotros nos tomamos el derecho a la ciudad con todos los habitantes de Hamburgo que se niegan a ser un factor del asentamiento económico. Nos solidarizamos con los ocupas del Gängeviertel, con la iniciativa de Frappant contra Ikea en Altona, con el Centro Sociale y la Rote Flora, con las iniciativas contra la destrucción de las zonas/bandas verdes de las orillas del canal de Isebek y a lo largo de la planeada Moorburg-Trasse en Altona, con No-BNQ en St. Pauli, con la red de acción contra la gentrificación y con todas las otras muchas iniciativas que desde Wilhemsburg hasta St. Georg se oponen a los inversionistas.

Ted Gaier, Melissa Logan, Rocko Schamoni, Peter Lohmeyer, Tino Hanekamp und Christoph Twickel firman por la iniciativa „Not in Our Name, Marke Hamburg”[No en nuestro nombre – Marca Hamburgo]

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